{"id":7637,"date":"2023-10-06T10:21:26","date_gmt":"2023-10-06T13:21:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.geolegadodeallankardec.com.br\/?p=7637"},"modified":"2025-02-15T21:06:36","modified_gmt":"2025-02-16T00:06:36","slug":"el-nino-y-el-oasis-una-fabula-de-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.geolegadodeallankardec.com.br\/es\/artigos\/assuntos-diversos\/o-rapaz-e-o-oasis-uma-fabula-de-esperanca\/","title":{"rendered":"El joven y el oasis: una f\u00e1bula de esperanza"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.geolegadodeallankardec.com.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7637?print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/www.geolegadodeallankardec.com.br\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"imagen_pdf\" title=\"Ver PDF\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" class=\"lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 32px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 32\/32;\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.geolegadodeallankardec.com.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7637?print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/www.geolegadodeallankardec.com.br\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"imagen_impresi\u00f3n\" title=\"Imprimir contenido\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" class=\"lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 32px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 32\/32;\" \/><\/a><\/div>\n<p>En cierto lugar, hab\u00eda un gran desierto. Dondequiera que miraras no ve\u00edas m\u00e1s que paisajes desolados con arena que atacaba a cualquier ser vivo que intentara sobrevivir. Aqu\u00ed y all\u00e1, sin embargo, se pod\u00edan ver peque\u00f1os agrupamientos de elementos: eran peque\u00f1os pueblos, formados en los puntos m\u00e1s bajos de las monta\u00f1as de arena y piedra, donde, de alguna manera, era posible <em>subsistir.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Estas peque\u00f1as aldeas se mantuvieron a expensas de lugares donde afloraba algo de agua subterr\u00e1nea o donde el agua de lluvias dispersas se acumulaba durante alg\u00fan tiempo. Hab\u00eda poca agua, un poco fangosa, y donde hombres y animales beb\u00edan agua. Alrededor de esta agua creci\u00f3 algo de vegetaci\u00f3n y se plant\u00f3 algo que apenas alcanzaba para alimentar a todos: hombres y animales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta era la situaci\u00f3n general de todos estos pueblos. Con lo poco que sab\u00edan, transmitido de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, buscaron mantenerse a s\u00ed mismos y a la masa de agua fangosa. La vida era dura y la salud no era buena. A todos les ense\u00f1aron que s\u00f3lo all\u00ed ser\u00eda posible <em>sobrevivir<\/em>, porque alrededor solo hab\u00eda arena y piedras, as\u00ed como otros grupos de situaciones similares. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"leia-tambem\">Lea tambi\u00e9n: <a href=\"https:\/\/www.geolegadodeallankardec.com.br\/es\/articulos-2\/destacado-2\/puedes-practicar-la-mediumnidad-en-casa\/\">\u00bfEs posible practicar la mediumnidad en casa?<\/a>?<\/p>\n\n\n\n<p>De vez en cuando, alguno que otro, cansado de esta situaci\u00f3n, decid\u00eda abandonar los pueblos para buscar otra cosa. No se conformaron con esa vida, sino que se marcharon sin rumbo, sin conocimiento alguno de su entorno. Nunca regresaron. Muchos murieron en el desierto, sin posibilidad de sobrevivir. Otros terminaron en otros pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p>En uno de estos pueblos viv\u00eda un ni\u00f1o, que qued\u00f3 hu\u00e9rfano a temprana edad y, por tanto, fue criado en com\u00fan con otras personas. Desde peque\u00f1o, instruido en tradiciones ligadas a la supervivencia, se esforz\u00f3 por ayudar a conservar el medio ambiente que le permit\u00eda subsistir, aunque no se conform\u00f3 con ese limitado estilo de vida. Ten\u00eda curiosidad: buscaba maneras de obtener m\u00e1s agua, de cultivar m\u00e1s alimentos... Pero todo era muy limitado y sus esfuerzos no llegaban muy lejos con los conocimientos que ten\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda, caminando por las afueras del pueblo, una fuerte r\u00e1faga de viento, llena de arena, trajo consigo algo diferente: p\u00e9talos de flores y algunas hojas verdes. Los recogi\u00f3 del suelo y los analiz\u00f3. Eran diferentes a todo lo que hab\u00eda en ese pueblo y, adem\u00e1s, eran muy vibrantes y estaban bien desarrollados. Eso despert\u00f3 su curiosidad. R\u00e1pidamente regres\u00f3 a su peque\u00f1a choza, tom\u00f3 una cantimplora con agua y algo de comida y se fue, sin decir nada a nadie. Se dirigi\u00f3 en la direcci\u00f3n de donde ven\u00eda el viento, sin saber qu\u00e9 encontrar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven caminaba bajo el fuerte sol, siempre buscando se\u00f1ales de hojas y flores, que encontraba aqu\u00ed y all\u00e1. A veces casi pierdo la esperanza al no encontrar se\u00f1ales de estos elementos por ninguna parte. Sin darse por vencido, ampli\u00f3 un poco m\u00e1s el ancho de sus b\u00fasquedas, intentando siempre mantenerse en la direcci\u00f3n correcta. Pronto encontrar\u00eda una peque\u00f1a hoja o p\u00e9talo que, aunque deshidratado, reconoci\u00f3 como del mismo tipo encontrado anteriormente.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 la noche y el ni\u00f1o se acomod\u00f3 junto a una roca, donde encontr\u00f3 algo de calor para pasar la noche. Comi\u00f3 sobriamente y not\u00f3 que su cantimplora ya estaba casi medio llena... La preocupaci\u00f3n lo atorment\u00f3 por alg\u00fan tiempo, pero pronto se durmi\u00f3 y, al d\u00eda siguiente, reanud\u00f3 su caminata. Continu\u00f3 as\u00ed durante dos d\u00edas m\u00e1s...<\/p>\n\n\n\n<p>Durante alg\u00fan tiempo, a mediados del tercer d\u00eda, el joven camin\u00f3 en la direcci\u00f3n conocida, pero ya no encontr\u00f3 se\u00f1ales de hojas ni flores. Camin\u00f3 m\u00e1s lejos, ampli\u00f3 su b\u00fasqueda, pero nada. La desesperaci\u00f3n comenz\u00f3 a alcanzarlo, pues su cantimplora ahora solo conten\u00eda agua turbia y ya estaba muy lejos de su origen. Sab\u00eda que regresar ser\u00eda muy dif\u00edcil, si no imposible, pues la deshidrataci\u00f3n ya atormentaba su cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue entonces cuando, cayendo de rodillas en medio de la arena, con l\u00e1grimas en los ojos secos, angustiado y sin esperanza, una mariposa se pos\u00f3 en su hombro. Asombrado, se levant\u00f3. No conoc\u00eda ese insecto de tan hermoso vuelo. Algo volvi\u00f3 a apoderarse de su ser y, con renovado entusiasmo, decidi\u00f3 seguirla. Camin\u00f3 unos cientos de metros y pronto not\u00f3 otras mariposas a su alrededor. Not\u00f3 que el terreno comenzaba a cambiar. Aqu\u00ed y all\u00e1, entre la arena, que empezaba a ser menos blanda, brotaba y resist\u00eda una especie de hierba, algo seca. Continu\u00f3 en esa direcci\u00f3n, y el paisaje fue cambiando sucesivamente, hasta que empezaron a aparecer unos matorrales m\u00e1s espesos y, m\u00e1s lejos, le pareci\u00f3 ver una vegetaci\u00f3n alta y densa... Pero el sol le pegaba, la deshidrataci\u00f3n le mareaba y, a su vez, de repente, un aturdimiento se apoder\u00f3 de \u00e9l y cay\u00f3 al suelo, creyendo que ese ser\u00eda su fin.<\/p>\n\n\n\n<p>Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, el joven se despert\u00f3 con los labios mojados con agua fresca. Confundido, se dio cuenta de que estaba apoyado contra un gran \u00e1rbol, que le proporcionaba una sombra fresca. Sus ojos estaban borrosos. Le pareci\u00f3 ver otras personas a su alrededor, pero no eran m\u00e1s que sombras borrosas. Se frot\u00f3 los ojos, intentando ver mejor, pero fue en vano. Sinti\u00f3 que alguien se acercaba y le arrojaba agua en la cara. Volvi\u00f3 a llevarse las manos a los ojos humedecidos, se las sec\u00f3 y, poco a poco, not\u00f3 que recuperaba la visi\u00f3n. Fue entonces cuando logr\u00f3 observar a su alrededor a tres personas que portaban herramientas y algunas bolsas de tela. Le sonrieron. Uno de ellos le entreg\u00f3 una cantimplora, de la que el joven bebi\u00f3 con avidez. El agua estaba fresca, clara, como nunca antes hab\u00eda bebido, excepto cuando lograba recoger un poco de agua de lluvia.<\/p>\n\n\n\n<p>Disfrut\u00f3 de ese l\u00edquido y, en unos momentos, sinti\u00f3 que la energ\u00eda regresaba a su cuerpo. Tuvo fuerzas y lentamente se levant\u00f3. Esas personas se acercaron y quisieron hablar con \u00e9l. Asombrado, not\u00f3 que hablaban su idioma, \u00a1aunque con diferente acento! Lo invitaron a seguirlos, a lo que r\u00e1pidamente se rindi\u00f3. Caminaron un rato en medio de un hermoso bosque. Not\u00f3 el perfume, la humedad que calmaba su piel, los sonidos de diferentes animales y el viento susurrando las hojas. Not\u00f3, en el suelo, flores y hojas que reconoci\u00f3. Cerca, not\u00f3 un chorro de agua limpia y cristalina que corr\u00eda entre la vegetaci\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda sinti\u00f3 en ese momento!<\/p>\n\n\n\n<p>Luego llegaron al centro de un pueblo. All\u00ed viv\u00eda mucha gente, todos ellos de aspecto saludable y con caras felices. Tambi\u00e9n hab\u00eda animales y, cerca, vio plantaciones frondosas y robustas, algo completamente diferente a la realidad de su lugar de origen.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego lo llevaron a una casita sencilla, donde algunas personas estaban reunidas en alegre conversaci\u00f3n. Parec\u00edan trabajar en colaboraci\u00f3n con los alimentos de las plantaciones. Esa gente r\u00e1pidamente le dio la bienvenida. Le dieron de comer y de beber, lo acomodaron como si fuera uno de los suyos, escucharon su historia y le dijeron muchas cosas a cambio. All\u00ed, al joven le ense\u00f1aron que el agua que sube a la superficie proviene de muy profundo, y que all\u00ed encuentra una salida. Que, para obtener m\u00e1s de esta agua, habr\u00eda que cavar un poco m\u00e1s, limpiando la arcilla. Que se pod\u00edan hacer pozos, para obtener agua dulce y cristalina y que, si se cuidaban las riberas, con la plantaci\u00f3n de determinadas plantas y \u00e1rboles, poco a poco el cuerpo de agua ganar\u00eda volumen y calidad. Ense\u00f1aron que los cultivos alimentarios deber\u00edan producirse despu\u00e9s de estas zonas, para no facilitar la evaporaci\u00f3n. R\u00e1pidamente se dio cuenta de que era exactamente lo contrario de lo que estaban haciendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n le dijeron al joven que estos pueblos repartidos por el desierto fueron formados originalmente por gente de ese lugar, hace mucho, mucho tiempo. Eran personas que, a pesar de vivir y beneficiarse del conocimiento y producci\u00f3n de ese lugar, poco o nada hicieron por aprender y colaborar. Invitados constantemente a realizar trabajos necesarios, decidieron alejarse en grupo y luego decidieron irse, con la intenci\u00f3n de formar sus propios pueblos, donde cre\u00edan que pod\u00edan hacer las cosas mejor, y de otra manera. Esto sucedi\u00f3 hace muchos, muchos a\u00f1os y, desde entonces, no los han vuelto a ver por all\u00ed, aunque, de vez en cuando, alg\u00fan valiente sal\u00eda a la misi\u00f3n de buscarlos y ayudarlos: al encontrarlos, r\u00e1pidamente Ser ahuyentado por las ideas que tra\u00eda y tuve que regresar a ese lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>El chico estaba muy interesado. Cuestion\u00e9, quer\u00eda saber m\u00e1s. R\u00e1pidamente comprendi\u00f3 que el conocimiento negado era la causa de la miseria en la que viv\u00edan estos pueblos o aldeas. Pas\u00f3 unos d\u00edas all\u00ed, pero pronto se dio cuenta de que ten\u00eda que regresar, ya que necesitaba compartir con su familia todo lo que vio y aprendi\u00f3. Una vez tomada la decisi\u00f3n, emprendi\u00f3 el viaje de regreso, esta vez mucho m\u00e1s preparado, con mucha comida y agua. Se dirigi\u00f3 sin mayores dificultades a su pueblo de origen, donde emprendi\u00f3 un viaje de algunos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy feliz y con energ\u00edas renovadas, el joven sali\u00f3 a las calles arenosas del peque\u00f1o pueblo. Su rostro expresaba decisi\u00f3n, aunque aqu\u00ed y all\u00e1 expresaba cierta tristeza al ver a sus compa\u00f1eros, tristes y enfermizos, mir\u00e1ndolo con curiosidad. Intent\u00f3, sin embargo, no verse demasiado afectado y, dirigi\u00e9ndose a los jefes de la aldea, lleno de entusiasmo, les cont\u00f3 lo sucedido, pidiendo que se celebrara una reuni\u00f3n esa noche, donde podr\u00eda explicar a los dem\u00e1s todo lo que hab\u00eda visto y aprendi\u00f3. Los jefes de la aldea recibieron sus palabras con miradas de asombro e incredulidad. Al final le negaron el encuentro solicitado, diciendo que todo era una tonter\u00eda y que estaban seguros de las ense\u00f1anzas de sus antepasados, a las que se aferraban con pasi\u00f3n. Adem\u00e1s, lo reprendieron severamente por irse sin avisar, ya que caus\u00f3 enorme preocupaci\u00f3n entre todos en el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven no lo pod\u00eda creer. Incr\u00e9dulo ante aquel amargo recibimiento, tom\u00f3 otro camino: decidi\u00f3 que \u00e9l mismo intentar\u00eda reunir a algunas personas y que, despu\u00e9s de eso, si lo expulsaban por falta de respeto, tendr\u00eda ad\u00f3nde ir. Entonces sali\u00f3 a las calles del pueblo. Encontr\u00f3 muchos compa\u00f1eros de vida y, uno a uno, les cont\u00f3 brevemente su historia y los convoc\u00f3 a una reuni\u00f3n en su caba\u00f1a. Muchos expresaron un brillo en sus ojos, pero dijeron que no se sent\u00edan lo suficientemente fuertes como para abandonar sus h\u00e1bitos; otros lo acusaron de blasfemar las ense\u00f1anzas de su tradici\u00f3n; Otros m\u00e1s tem\u00edan ser expulsados por los jefes de la aldea por pensar de manera diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lleg\u00f3 la hora del encuentro, esper\u00f3 ansiosamente la llegada de muchos... Esper\u00f3, esper\u00f3, pero adem\u00e1s de \u00e9l, s\u00f3lo aparecieron otros dos, amigos de la infancia, t\u00edmidos e inseguros, pero que se dieron cuenta de la importancia de lo que escucharon, ya que ellos mismos pensaban que esta situaci\u00f3n y aquellas ense\u00f1anzas no eran suficientes ni correctas. El joven estuvo triste por unos momentos, al darse cuenta de que nada ser\u00eda f\u00e1cil. Vio la felicidad de otras personas, que colaboraban en un entorno cuidado con su propio esfuerzo. Vio el agua cristalina, mientras, sobre la mesa de su choza, quedaba una jarra de agua turbia. <em>No pudo no intentarlo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de unos momentos, tom\u00f3 una decisi\u00f3n diferente. Se dio cuenta de que ese ambiente no aceptar\u00eda estas verdades hasta despu\u00e9s de mucho tiempo, y con la colaboraci\u00f3n de personas que entendieran las ideas verdaderas y originales. Decidi\u00f3 invitar a los presentes a acompa\u00f1arlo en el viaje hasta aquel lejano pueblo. Los dos amigos aceptaron de buen grado la invitaci\u00f3n. Quer\u00edan aprender m\u00e1s, quer\u00edan vivir mejor y entendieron que, para ayudar a esas personas, tendr\u00edan que aprender mucho m\u00e1s y volverse m\u00e1s fuertes.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces se fueron al d\u00eda siguiente. Ya seguro de su camino, el joven los hizo viajar m\u00e1s preparados y m\u00e1s r\u00e1pidos. Llegaron al borde del bosque en dos d\u00edas, sin mucha dificultad. All\u00ed pronto encontraron personas que los acogieron y los llevaron al pueblo, donde todos fueron recibidos felizmente e integrados en la sociedad del lugar. En poco tiempo aprendieron mucho. Se sent\u00edan felices y contentos, ya que no viv\u00edan para subsistir ni para cuidar de s\u00ed mismos. Hubo una genuina colaboraci\u00f3n en el uso y desarrollo de conocimientos que permitieron mantener ese gran oasis, un verdadero para\u00edso en medio del desierto. Pero este sentido de colaboraci\u00f3n les dec\u00eda, en su interior, que no pod\u00edan tenerlo todo s\u00f3lo para ellos, porque, en el exterior, sus compa\u00f1eros viv\u00edan en completa miseria e infelicidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, al cabo de un tiempo, estos tres formaron una iniciativa, a la que se sumaron otros j\u00f3venes de aquel lugar: deb\u00edan planificar, de vez en cuando, misiones a estos pueblos, buscando ganar corazones a trav\u00e9s de la raz\u00f3n. Poco a poco fueron mapeando varios de ellos, ad\u00f3nde iban cada a\u00f1o, tratando de encontrar o\u00eddos dispuestos a escucharlos. En algunos de ellos no encontraron nada m\u00e1s que hostilidad, e incluso fueron excluidos de uno u otro. En otros, fueron aceptados con cautela, sin encontrar nunca m\u00e1s que frialdad en sus jefes, que sin embargo les permitieron hablar. De ellos, con cierta rareza, regresaban con un nuevo compa\u00f1ero, que muchas veces se sumaba a la misma iniciativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed pasaron sus a\u00f1os de vida, buscando hacer lo que cre\u00edan correcto, sabiendo que la distancia entre los conocimientos adulterados alg\u00fan d\u00eda ser\u00eda superada y que, ese d\u00eda, los bosques reverdecer\u00edan por todas partes, extinguiendo progresivamente el desierto hasta dar paso a un entorno nuevo y saludable. <em>Un d\u00eda\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots\"\/>\n\n\n\n<p>El gran oasis es el Espiritismo, cuya ense\u00f1anza los Esp\u00edritus vienen a transmitirnos, en un esfuerzo colaborativo. Agua pura es el conocimiento resultante de este esfuerzo, construido de manera metodol\u00f3gica y cient\u00edfica. El joven es todo aquel que percibe esa distancia entre el movimiento esp\u00edrita y el Espiritismo. Las aldeas son grupos de seguidores esp\u00edritas donde no se habla de Kardec y donde el interrogatorio se considera subversivo y f\u00e1cilmente refrenado. El desierto es la situaci\u00f3n actual de nuestro mundo.<\/p>\n<div class=\"fb-background-color\">\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/www.geolegadodeallankardec.com.br\/es\/artigos\/assuntos-diversos\/o-rapaz-e-o-oasis-uma-fabula-de-esperanca\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t  \tdata-lazy = \"true\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"light\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=\"true\">\n\t\t\t  <\/div><\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t    .fb-background-color {\n\t\t\t\tbackground: #ffffff !important;\n\t\t\t}\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Em um determinado local, havia um grande deserto. Para onde se olhasse, n\u00e3o se via mais do que paisagens desoladas pelas areias que fustigavam qualquer coisa viva que tentasse sobreviver. 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