{"id":6773,"date":"2022-09-06T12:21:50","date_gmt":"2022-09-06T15:21:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.geolegadodeallankardec.com.br\/?p=6773"},"modified":"2022-09-06T12:21:55","modified_gmt":"2022-09-06T15:21:55","slug":"debemos-publicar-todo-los-espiritus-dijeron-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.geolegadodeallankardec.com.br\/es\/articulos-2\/articulo-de-opinion\/debemos-publicar-todo-los-espiritus-dijeron-2\/","title":{"rendered":"\u00bfDebemos publicar todo lo que dicen los Esp\u00edritus?"},"content":{"rendered":"
\"imagen_pdf\"<\/a>\"imagen_impresi\u00f3n\"<\/a><\/div>\n

\u201cLas penas del joven Werther\u201d es una novela epistolar de Goethe, de 1774, donde su protagonista, un joven de la alta aristocracia alemana, intercambia correspondencia con un amigo llamado Guilherme, cont\u00e1ndole sus viajes y experiencias cotidianas (ver p\u00e1rrafo introductorio de el art\u00edculo), hasta el encuentro con la bella Charlotte. <\/p>\n\n\n\n

Aunque tanto Werther como Charlotte est\u00e1n, de hecho, viviendo una historia de amor, el chico no puede ser completamente correspondido por su amada, ya que ella est\u00e1 casada con otro hombre. Werther, por su parte, no ve otra salida y pone fin a su vida dispar\u00e1ndose en la cabeza. El momento de su suicidio es uno de los episodios m\u00e1s emotivos del libro y, considerado por muchos, de la historia de la literatura. <\/p>\n\n\n\n

El tono realista e inquietante de la novela caus\u00f3 un verdadero revuelo entre los j\u00f3venes de la \u00e9poca, quienes, atra\u00eddos por el esp\u00edritu apasionado y depresivo de su respectivo protagonista, decidieron seguir el mismo camino, poniendo fin a sus propias vidas. Hubo un gran n\u00famero de suicidios relacionados con la lectura de la peque\u00f1a-gran novela de Goethe, convirti\u00e9ndose r\u00e1pidamente en una obra maldita para la iglesia. En psicoan\u00e1lisis se cre\u00f3 un t\u00e9rmino denominado Efecto Werther, en referencia al personaje y caracterizado por su fenomenolog\u00eda suicida.<\/p>\n\n\n\n

\u00bfY qu\u00e9 tiene que ver esta historia con los Esp\u00edritus? \u00a1Por qu\u00e9, todo! Goethe fue una personalidad de un Esp\u00edritu encarnado \u2013 Esp\u00edritu que, dicho sea de paso, m\u00e1s tarde se mostr\u00f3 muy apenado por las ideas arrojadas a las mentes incautas, cuando, en 1859, evocado por Kardec, respondi\u00f3 as\u00ed, tal como se presenta en la Revista Esp\u00edrita de ese a\u00f1o:<\/p>\n\n\n\n

12. \u2500 \u00bfQu\u00e9 opinas de Werther?<\/p>

\u2500 Ahora desaprob\u00e9 el resultado.<\/p>

13. \u2500 \u00bfNo habr\u00eda hecho mucho da\u00f1o este trabajo exaltando las pasiones?<\/p>

\u2500 Lo hizo, y caus\u00f3 desgracias.<\/p>

14. \u2500 Fue la causa de muchos suicidios. \u00bfEres responsable de eso?<\/p>

\u2500 Debido a que una mala influencia se extendi\u00f3 sobre m\u00ed, precisamente por eso todav\u00eda sufro y me arrepiento.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n

Somos responsables de lo que decimos y, si no podemos ser plenamente responsables de las acciones que los dem\u00e1s realizan como consecuencia de las nuestras \u2013ya que corresponde a la autonom\u00eda y voluntad del otro elegir entre actuar de tal o cual manera\u2013 somos, al menos, en gran parte responsables de inducir a otras mentes en los errores de las imperfecciones que, muchas veces, nos entorpecen.<\/p>\n\n\n\n

Seguimos, pues, esta breve reflexi\u00f3n, presentando, \u00edntegramente, un art\u00edculo de Allan Kardec, en la Revista Esp\u00edrita de noviembre de 1859 \u2013 \u201c\u00bfDebemos publicar todo lo que dicen los Esp\u00edritus\u201d?<\/p>\n\n\n\n

Esta pregunta nos la hizo uno de nuestros corresponsales.<\/p>

Le respondemos de la siguiente manera:<\/p>

\u00bfSer\u00eda bueno publicar todo lo que dicen y piensan los hombres?
Cualquiera que tenga una noci\u00f3n del Espiritismo, por superficial que sea, sabe que el mundo invisible est\u00e1 compuesto por todos aquellos que dejaron la envoltura visible en la Tierra. Pero despoj\u00e1ndose del hombre carnal, no todos, por eso mismo, se visten con el manto de los \u00e1ngeles. Hay, por tanto, Esp\u00edritus de todos los grados de conocimiento e ignorancia, de moralidad e inmoralidad. Esto es lo que no debemos perder de vista. No olvidemos que entre los Esp\u00edritus, como en la Tierra, existen seres fr\u00edvolos, desatentos y juguetones; falsos sabios, vanidosos y orgullosos de conocimientos incompletos; hip\u00f3critas, mal\u00e9volos y, lo que nos parecer\u00eda inexplicable, si de alguna manera no conoci\u00e9ramos la fisiolog\u00eda de este mundo, hay sensuales, villanos y libertinos que se arrastran por el lodo. Junto a ellos, como en la Tierra, existen seres buenos, humanos, ben\u00e9volos, iluminados, dotados de sublimes virtudes. Sin embargo, como nuestro mundo no est\u00e1 ni en la primera ni en la \u00faltima posici\u00f3n, aunque est\u00e1 m\u00e1s cerca de la \u00faltima que de la primera, se sigue que el mundo de los esp\u00edritus abarca seres m\u00e1s avanzados intelectual y moralmente que nuestros hombres m\u00e1s ilustrados, y otros que est\u00e1n en una posici\u00f3n inferior a la de los hombres m\u00e1s bajos.<\/p>

Como estos seres tienen un medio patente de comunicarse con los hombres y de expresar sus pensamientos por signos inteligibles, sus comunicaciones deben reflejar efectivamente sus sentimientos, sus cualidades o sus vicios.<\/p>

Seg\u00fan el car\u00e1cter y la elevaci\u00f3n de los Esp\u00edritus, las comunicaciones pueden ser fr\u00edvolas, triviales, groseras y hasta obscenas, o marcadas por la elevaci\u00f3n intelectual, la sabidur\u00eda y la sublimidad. Se revelan por su propio lenguaje. De ah\u00ed la necesidad de no aceptar ciegamente todo lo que proviene del mundo oculto, y someterlo todo a un severo control. Con las comunicaciones de ciertos esp\u00edritus, al igual que con los discursos de ciertos hombres, se podr\u00eda hacer una colecci\u00f3n muy poco edificante. Tenemos ante nuestros ojos una peque\u00f1a obra inglesa, publicada en Am\u00e9rica, que es prueba de ello. Se puede decir que una dama no lo recomendar\u00eda para leerle a su hija. Por lo tanto, no lo recomendamos a nuestros lectores.<\/p>

Hay gente que encuentra esto gracioso y divertido. Deja que se deleite en la intimidad, pero mantenlo para ellos. Lo que es a\u00fan menos concebible es que se jacten de obtener comunicaciones indecorosas. Esto es siempre un indicio de simpat\u00edas que no pueden ser motivo de vanidad, sobre todo cuando estas comunicaciones son espont\u00e1neas y persistentes, como les sucede a ciertas personas. Esto no nos permite en absoluto hacer un juicio apresurado de su moralidad actual, porque conocemos personas afligidas por este tipo de obsesi\u00f3n, a las que su car\u00e1cter no se presta de ninguna manera. Sin embargo, como todo efecto, \u00e9ste tambi\u00e9n debe tener una causa, y si no la encontramos en la existencia presente, debemos buscarla en la experiencia anterior. Si esta causa no est\u00e1 dentro de nosotros, est\u00e1 fuera de nosotros. Sin embargo, siempre hay una raz\u00f3n por la que estamos en esta situaci\u00f3n, incluso si esa raz\u00f3n es solo una debilidad de car\u00e1cter. La causa es conocida, depende de nosotros hacerla
cesar.<\/p>

Adem\u00e1s de estas comunicaciones francamente malas, que escandalizan a cualquier o\u00eddo un poco delicado, hay otras que son simplemente triviales o rid\u00edculas. \u00bfHabr\u00e1 alg\u00fan inconveniente en publicarlos? Si se publicitan por lo que valen, solo habr\u00e1 un mal menor. Si se estudian como un estudio del g\u00e9nero, con las debidas precauciones y con los necesarios comentarios y restricciones, pueden ser incluso instructivas, en la medida en que contribuyen a conocer el mundo esp\u00edrita en todos sus matices. Con prudencia y habilidad se puede decir cualquier cosa. El mal est\u00e1 en presentar como graves cosas que chocan con el sentido com\u00fan, la raz\u00f3n o las conveniencias. En este caso, el peligro es mayor de lo que piensas.<\/p>

Para empezar, tales publicaciones tienen el inconveniente de enga\u00f1ar a quienes no est\u00e1n en condiciones de examinarlas y discernir lo que es verdadero y lo que es falso, especialmente en una materia tan nueva como el Espiritismo. En segundo lugar, son armas provistas a los opositores, que no pierden la oportunidad de sacar de ese hecho argumentos contra la alta moralidad de la ense\u00f1anza esp\u00edrita, porque, una vez m\u00e1s, el mal est\u00e1 en presentar seriamente cosas notoriamente absurdas. Algunos incluso pueden ver una profanaci\u00f3n en el papel rid\u00edculo que damos a ciertos personajes justamente venerados, a los que les atribuimos un lenguaje indigno de ellos. Las personas que han estudiado la ciencia del esp\u00edritu en profundidad saben qu\u00e9 actitud se debe adoptar en tales casos. Saben que los esp\u00edritus burlones no tienen el menor escr\u00fapulo en adornarse con nombres respetables, pero tambi\u00e9n saben que estos esp\u00edritus s\u00f3lo abusan de los que les gusta ser abusados y que no saben o no quieren destruir sus artima\u00f1as por medio de control ya conocido. El p\u00fablico, que ignora esto, s\u00f3lo ve una cosa: un disparate ofrecido a su admiraci\u00f3n como si fuera cosa seria, y por eso se dice a s\u00ed mismo que si todos los espiritistas son as\u00ed, no desprecian el ep\u00edteto con que fueron otorgados. Sin la menor duda, tal juicio es precipitado. Con raz\u00f3n acusas a sus autores de ligereza y les dices: estudien el asunto y no examinen s\u00f3lo una cara de la medalla. Hay, sin embargo, tanta gente que juzga a priori, sin molestarse en levantar una pajita, especialmente cuando no hay buena voluntad, que es necesario evitar todo lo que pueda darles motivo de censura, considerando que si la mala voluntad se une a ceden a la malevolencia, que es demasiado com\u00fan, estar\u00e1n encantados de encontrar algo que criticar.<\/p>

M\u00e1s tarde, cuando el Espiritismo sea popularizado, m\u00e1s conocido y comprendido por las masas, tales publicaciones no tendr\u00e1n m\u00e1s influencia que la que tendr\u00eda hoy un libro de herej\u00edas cient\u00edficas. Hasta entonces, la cautela nunca estar\u00eda de m\u00e1s, porque hay comunicaciones que en esencia pueden da\u00f1ar la causa que se quiere defender, en una escala mucho mayor que los rudos ataques y heridas de ciertos adversarios. Si algunos se hicieran con ese fin, no tendr\u00edan menos \u00e9xito. El error de algunos autores es escribir sobre un tema antes de haberlo profundizado lo suficiente, dando lugar as\u00ed a una cr\u00edtica razonada. Se quejan del juicio imprudente de sus antagonistas, sin prestar atenci\u00f3n al hecho de que muchas veces son ellos quienes revelan su punto d\u00e9bil. Adem\u00e1s, a pesar de todas las precauciones, ser\u00eda presuntuoso suponer que est\u00e1n a salvo de toda cr\u00edtica, al principio porque es imposible complacer a todos; luego, porque hay quienes se r\u00eden de todo, hasta de las cosas m\u00e1s graves, unos por su condici\u00f3n, otros por su car\u00e1cter. Se r\u00eden mucho de la religi\u00f3n. No es de extra\u00f1ar, por tanto, que se rieran de los esp\u00edritus, a quienes no conocen. Si tan solo estos chistes fueran ingeniosos, habr\u00eda compensaci\u00f3n. Desgraciadamente, por lo general no brillan por su finura, por su buen gusto, ni por su urbanidad, mucho menos por su l\u00f3gica. Hagamos, pues, lo mejor que podamos, poniendo de nuestro lado la raz\u00f3n y la conveniencia, y as\u00ed traeremos tambi\u00e9n de nuestro lado a los burladores.<\/p>

Estas consideraciones ser\u00e1n f\u00e1cilmente comprendidas por todos, pero hay una no menos importante, pues se refiere a la naturaleza misma de las comunicaciones esp\u00edritas, y por eso no debemos omitirla. Los esp\u00edritus van donde encuentran simpat\u00eda y donde saben que ser\u00e1n escuchados.<\/strong>. Las comunicaciones groseras e inconvenientes, o simplemente falsas, absurdas y rid\u00edculas, s\u00f3lo pueden emanar de esp\u00edritus inferiores.<\/p>

El simple sentido com\u00fan as\u00ed lo indica. Estos esp\u00edritus hacen lo que hacen los hombres que se ven complacidos en ser escuchados<\/strong>. Se apegan a aquellos que admiran sus locuras y, a menudo, se apoderan de ellos y los dominan hasta el punto de la fascinaci\u00f3n y la subyugaci\u00f3n.<\/p>

La importancia que la publicidad otorga a sus comunicaciones les atrae, emociona y anima<\/strong>. La \u00fanica forma verdadera de ahuyentarlos es demostrarles que no nos enga\u00f1amos, rechazando sin piedad, como ap\u00f3crifo y sospechoso, todo lo que no es racional; todo lo que desmiente la superioridad atribuida al Esp\u00edritu que se manifiesta y cuyo nombre usa. Entonces, cuando ve que est\u00e1 perdiendo el tiempo, se aleja.<\/p>

Creemos haber respondido satisfactoriamente a la pregunta de nuestro corresponsal sobre la conveniencia y oportunidad de ciertas publicaciones esp\u00edritas. Publicar sin examen, o sin correcci\u00f3n, todo lo que procede de esta fuente, ser\u00eda, a nuestro juicio, una falta de discernimiento.<\/strong>. Esta es, al menos, nuestra opini\u00f3n personal, que sometemos a la apreciaci\u00f3n de quienes, desinteresados en la materia, puedan juzgar imparcialmente, dejando de lado cualquier consideraci\u00f3n particular. Como todos, tenemos derecho a decir nuestra forma de pensar sobre la ciencia que es objeto de nuestros estudios, y a tratarla a nuestra manera, sin pretender imponer nuestras ideas a nadie, ni presentarlas como leyes. . Los que comparten nuestra forma de verlo porque creen, como nosotros, estar con la verdad. El futuro mostrar\u00e1 qui\u00e9n est\u00e1 equivocado y qui\u00e9n tiene raz\u00f3n.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n

Si somos responsables de nuestros actos, no lo somos menos de propagar ideas falsas o da\u00f1inas, fruto del pensamiento ajeno, por una ostensible falta de cuidado y estudio. Estamos ante el Espiritismo, y este asunto es serio. No hagamos en esta materia menos de lo necesario, que es estudiarla sin cesar, en todo su contexto, nunca dando como afirmaciones finales lo que no hayamos encontrado concluido en las tesis doctrinales. Siempre recordamos que el propio Allan Kardec dej\u00f3 varios temas abiertos, por la imposibilidad de avanzar en ellos en ese momento, pero instamos a que esto no sea motivo para aceptar a la ligera cualquier comunicaci\u00f3n posterior como complemento a estos asuntos, pues, sin la conocimiento y la metodolog\u00eda necesaria, cometer\u00edamos el error de no observar todo lo que Kardec apunta en el texto anterior, resumen de a\u00f1os de estudio frente al Espiritismo.<\/p>\n\n\n\n

Tambi\u00e9n es nuestra opini\u00f3n que "publicar sin examen, o sin correcci\u00f3n, todo lo que proviene de esta fuente, \u00a1dar\u00eda, en nuestra opini\u00f3n, evidencia de falta de juicio"! Goethe tom\u00f3 la decisi\u00f3n de publicar algo que era fruto de su mente y, muy probablemente, de otras mentes espirituales que lo llevaron a tales ideas. \u00bfY si esas mismas mentes, o el propio Esp\u00edritu de Goethe, nos comunicaran una novela de tal contenido, a trav\u00e9s de medios medi\u00famnicos? \u00bfDeber\u00edamos simplemente publicarlo?<\/p>\n\n\n\n

Tenga en cuenta que, de ninguna manera, este Grupo es cr\u00edtico con el medio. Despu\u00e9s de todo, es la herramienta para intercambiar ideas. El problema que aqu\u00ed se destaca es con respecto al an\u00e1lisis de estas comunicaciones y el uso que se hace de ellas y, por lo tanto, el lector puede imaginar cu\u00e1nto lamentamos las diversas publicaciones de supuestas cartas psicografiadas o incluso libros que, indiscriminadamente, favorecen la difusi\u00f3n e inculcaci\u00f3n de falsas ideas relacionadas con los dogmas de la ca\u00edda en el pecado, el castigo divino, el apego a las cosas materiales incluso en el mundo espiritual, etc.<\/p>\n

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