tercer orden<\/a>? \u00bfCu\u00e1ntas veces no nos alimentamos, a causa de nuestras imperfecciones, en los m\u00e1s sutiles procesos de alienaci\u00f3n mental que, lentamente, nos van provocando man\u00edas, miedos y trastornos diversos?<\/p>\nDado que somos Esp\u00edritus encarnados en un cuerpo y nuestro Esp\u00edritu est\u00e1 a cargo de nuestra voluntad, es claro que la ra\u00edz de todos nuestros problemas estar\u00e1 siempre en el Esp\u00edritu, incluso en el caso de los prediab\u00e9ticos, ya que se debe a una mala costumbre en la comida, provocada por \u201csu Esp\u00edritu\u201d, que tal mal se instal\u00f3. Por tanto, tambi\u00e9n en este sentido, cuanto m\u00e1s comprenda el Esp\u00edritu acerca de los dispositivos y fines de la vida, la necesidad de corregir sus imperfecciones, el beneficio de la oraci\u00f3n sobre la mente y el hecho de la asociaci\u00f3n mental, con los seres encarnados y desencarnados, seg\u00fan nuestro inclinaciones salud mental, m\u00e1s f\u00e1cil ser\u00e1 para usted permanecer mentalmente equilibrado.<\/p>\n
Pero, \u00bfy en el caso de un proceso de desequilibrio ya instalado? Aqu\u00ed, como ya hemos dicho, en primera instancia no podemos prescindir del tratamiento psicol\u00f3gico profesional<\/strong>. Esto es imperativo. En segundo lugar, a trav\u00e9s del Espiritismo y el Magnetismo, tambi\u00e9n podemos ofrecer un tratamiento muy beneficioso:<\/p>\n\n- A trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, busquen ayudar a los encarnados y los posibles desencarnados en la mejora de su campo mental;<\/li>\n
- A trav\u00e9s del pase magn\u00e9tico, que puede ser realizado incluso por familiares, podemos buscar ayudar a reducir las perturbaciones y reflejos de tales desequilibrios;<\/li>\n
- Despu\u00e9s de todo, sin embargo, no podemos olvidar que el individuo que est\u00e1 experimentando un trastorno mental grave, como la esquizofrenia, puede tener la necesidad de experimentarlo, incluso como parte de un plan de reencarnaci\u00f3n, por razones como, por ejemplo, para hacer desconectarlo un poco de los viejos procesos mentales, que lo aquejan mucho. Por lo tanto, oren y busquen ayudar siempre, con fe, pero sin darse por vencidos antes del cese completo de la enfermedad.<\/li>\n<\/ul>\n
Finalmente, nos gustar\u00eda se\u00f1alar que siempre es muy importante diferenciar los trastornos patol\u00f3gicos de los casos de obsesi\u00f3n medi\u00famnica, ya que, como ya identific\u00f3 Kardec en ese momento, que en este \u00faltimo caso, la medicaci\u00f3n puede incluso ser da\u00f1ina:<\/p>\n
\nno confundamos la\u00a0locura patologica<\/em>\u00a0con\u00a0la obsesi\u00f3n<\/em>; esto no proviene de ninguna lesi\u00f3n cerebral, sino del sometimiento que los esp\u00edritus mal\u00e9volos ejercen sobre ciertos individuos, y que, muchas veces, tiene la apariencia de la locura misma. Esta condici\u00f3n, muy frecuente, es independiente de cualquier creencia en el Espiritismo y ha existido en todos los tiempos. En este caso, la medicaci\u00f3n ordinaria es impotente e incluso da\u00f1ina.<\/p>\nAllan Kardec \u2013 \u00bfQu\u00e9 es el Espiritismo?\u00a0<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n
Tampoco podemos dejar de citar, aqu\u00ed, \u00edntegramente, el texto \u201cSuicidio y locura\u201d, de Allan Kardec, en el cap. V del Evangelio seg\u00fan el Espiritismo:<\/p>\n\n\n
\n14.<\/strong> La calma y la resignaci\u00f3n derivadas del modo de considerar la vida terrena y la confianza en el futuro dan al esp\u00edritu una serenidad que es el mejor conservante contra \u00c9l<\/i> locura y suicidio. <\/i>En efecto, es cierto que la mayor\u00eda de los casos de locura se deben a la conmoci\u00f3n que producen las vicisitudes que el hombre no se atreve a soportar. Ahora bien, si mirando las cosas de este mundo en la forma en que el Espiritismo le hace considerarlas, el hombre recibe con indiferencia, incluso con alegr\u00eda, los contratiempos y desenga\u00f1os que lo han desesperado en otras circunstancias, se hace evidente que esta fuerza, que lo coloca por encima de los acontecimientos, preserva su raz\u00f3n de los golpes que, si no fuera por eso, la perturbar\u00edan.<\/p>\n15.<\/strong> Lo mismo ocurre con el suicidio. Dejando de lado a los que se entregan en estado de embriaguez y locura, que pueden llamarse inconscientes, es innegable que siempre tiene un motivo de descontento, cualesquiera que sean las razones particulares que se le aleguen. Ahora bien, quien est\u00e1 seguro de que s\u00f3lo es infeliz por un d\u00eda y que los d\u00edas venideros ser\u00e1n mejores, f\u00e1cilmente se llena de paciencia. S\u00f3lo se desespera cuando no hay t\u00e9rmino para sus sufrimientos. \u00bfY qu\u00e9 es la vida humana, en relaci\u00f3n a la eternidad, sino mucho menos que un d\u00eda? Pero para aquellos que no creen en la eternidad y piensan que todo termina con la vida, si las desgracias y las aflicciones los abruman, solo en la muerte ven la soluci\u00f3n a su amargura. Sin esperar nada, encuentra muy natural, muy l\u00f3gico, abreviar sus miserias con el suicidio.<\/p>\n16. <\/strong>La incredulidad, la mera duda sobre el futuro, las ideas materialistas, en una palabra, son las mayores incitaciones al suicidio; causar el cobard\u00eda moral. <\/i>Cuando los hombres de ciencia, apoyados en la autoridad de su conocimiento, se esfuerzan por probar a quienes los oyen o leen que no tienen nada que esperar despu\u00e9s de la muerte, en realidad no los llevan a deducir que, si son miserables, est\u00e1n mejor \u00bfqu\u00e9 les queda por hacer sino suicidarse? \u00bfQu\u00e9 podr\u00edan decir para desviarlos de esta consecuencia? \u00bfQu\u00e9 compensaci\u00f3n les puedes ofrecer? \u00bfQu\u00e9 esperanza puedes darles? Ninguno pero nada. De ah\u00ed que haya que concluir que si la nada es el \u00fanico remedio heroico, la \u00fanica perspectiva, es mejor buscarla inmediatamente y no despu\u00e9s, para sufrir menos tiempo.
La propagaci\u00f3n de las doctrinas materialistas es, por tanto, el veneno que infunde la idea del suicidio en la mayor\u00eda de los que se suicidan, y los que se constituyen en ap\u00f3stoles de tales doctrinas asumen una tremenda responsabilidad. Con el Espiritismo, una vez imposibilitada la duda, cambia el aspecto de la vida. El creyente sabe que la existencia contin\u00faa indefinidamente m\u00e1s all\u00e1 de la tumba, pero en condiciones muy diferentes; de ah\u00ed la paciencia y la resignaci\u00f3n que muy naturalmente le impiden pensar en el suicidio; donde, en definitiva, el coraje moral.<\/i><\/p>\n <\/i><\/p>\n
17.<\/strong> En este aspecto, el Espiritismo produce todav\u00eda otro resultado igualmente positivo y tal vez m\u00e1s decisivo. Presenta a los propios suicidas inform\u00e1ndonos de la lamentable situaci\u00f3n en que se encuentran y demostrando que nadie viola impunemente la ley de Dios, que proh\u00edbe al hombre acortar su vida. Entre los que se suicidan, hay algunos cuyos sufrimientos, no por ser temporales ni eternos, no son menos terribles y de tal naturaleza que hacen reflexionar a quienes piensan en irse de aqu\u00ed, antes de que Dios lo haya ordenado. El espiritista tiene, pues, varias razones en contra de la idea del suicidio: la certeza de una vida futura, en la que, sabe, ser\u00e1 tanto m\u00e1s dichoso cuanto m\u00e1s desgraciado y resignado haya estado en la Tierra: la certeza que, acortando sus d\u00edas, llega, precisamente, al resultado contrario al que esperaba; el que se libra de un mal, para incurrir en un mal peor, m\u00e1s largo y m\u00e1s terrible; que se enga\u00f1a a s\u00ed mismo, imaginando que, mat\u00e1ndose, va m\u00e1s r\u00e1pido al cielo; que el suicidio es un obst\u00e1culo para que se re\u00fana en el otro mundo con aquellos que fueron objeto de sus afectos ya quienes esperaba encontrar; de ah\u00ed la consecuencia de que el suicidio, al traerle s\u00f3lo decepciones, es contrario a sus propios intereses. Por eso mismo, el n\u00famero de los que han sido, por el Espiritismo, impedidos de suicidarse es ya considerable, y de ah\u00ed se puede concluir que, cuando todos los hombres sean espiritistas, ya no habr\u00e1 suicidios conscientes. Comparando, entonces, los resultados que las doctrinas materialistas producen con los que derivan de la Doctrina Esp\u00edrita, s\u00f3lo desde el punto de vista del suicidio, ser\u00e1 necesario reconocer que, mientras la l\u00f3gica de la primera conduce a \u00e9l, la otra lo evita, hecho que la experiencia confirma.<\/i><\/p>\n<\/blockquote>\n\t\t\t
\n\t\t\t <\/div><\/div>\n\t\t