Homosexualidad y espiritismo
Este es un tema bastante complejo, cuyo enfoque varía según la perspectiva utilizada. Algunos intentan guiarlo mediante ideologías; otros, mediante interpretaciones que ignoran la esencia misma de la naturaleza humana. También hay quienes buscan justificar la conducta homosexual humana con el ejemplo de los animales, como si se limitara a una expresión de impulsos instintivos y materialistas. Sin embargo, los animales, al carecer de conciencia moral, pueden actuar de maneras que, a los ojos humanos, parecen contradictorias, como en los casos de incesto o infanticidio. La cuestión de la conducta humana, sin embargo, no se resuelve de esta manera, ya que involucra la conciencia moral del Espíritu. Centrarse en estos puntos resulta en malentendidos y discusiones que no conducen a ninguna parte. Por lo tanto, discutir la homosexualidad en el contexto del Espiritismo, desde una perspectiva doctrinal, es fundamental.
Debemos enfatizar que el Espiritismo va más allá y, siendo completamente moral, da una respuesta simple y clara a la pregunta: en todo, lo que importa es el Espíritu, que no tiene sexo, y sus acciones. Dado que el Espíritu tiene libre albedrío, y siempre que este no perjudique a otros, como en el presente caso, debe tener libertad de acción y sus decisiones deben ser respetadas.
La explicación que da Kardec para lo que en su tiempo se llamó una "anomalía", y que él demuestra que era sólo "aparente", es la siguiente:
“Si esta influencia de la vida corporal repercute en la vida espiritual, lo mismo sucede cuando el Espíritu pasa de la vida espiritual a la corporal. En una nueva encarnación traerá el carácter e inclinaciones que tuvo como Espíritu; si es avanzado, será un hombre avanzado; si llega tarde, será un hombre tarde.
Al cambiar de sexo, podrá, bajo esta impresión y en su nueva encarnación, conservar los gustos, las tendencias y el carácter inherentes al sexo que acaba de abandonar. Esto explica ciertas anomalías aparentes en el carácter de ciertos hombres y mujeres.”.
Por tanto, sólo hay diferencia entre el hombre y la mujer en relación con el organismo material, que se aniquila con la muerte del cuerpo. Pero en cuanto al Espíritu, el alma, el ser esencial, imperecedero, no existe, porque no hay dos clases de almas.
Allan Kardec, RE, Ene/1866
Cabe reiterar que la ciencia, en la época de Kardec, definía tales comportamientos como anómalos. Kardec, utilizando la teoría espírita, enfatiza que se trata solo de una anomalía aparente, es decir, que no es, en realidad, una anomalía.
Me atrevo a ir un poco más allá de esta explicación: ¿qué sucedería si el Espíritu, habiendo sido mujer en varias vidas, elige deliberadamente encarnar como hombre, manteniendo sus tendencias, para adquirir experiencia? ¿Y si elige este tipo de prueba para ayudar, dando ejemplo? Además, la homosexualidad puede ser simplemente una expresión de la naturaleza del Espíritu, sin requerir necesariamente la "superación" de cuestiones morales. De esta manera, la orientación no es una prueba en sí misma, sino una expresión legítima de la pluralidad de Espíritus en su camino evolutivo.
La cuestión es que no podemos juzgar el pasado de un individuo, y mucho menos verlo como alguien que cumple un castigo. Cada Espíritu es único y expresa en su trayectoria una pluralidad de características igualmente valiosas. Por lo tanto, debemos respetar las decisiones de los demás, dentro de los límites de la ética y la caridad, y estar siempre dispuestos a ayudar y ser ayudados, a enseñar y aprender, a compartir y colaborar, sin juzgar las apariencias.